Paula acaba de llamarme al móvil.

Acabo de colgar y he tenido que dejar constancia escrita de lo que me ha ocurrido, sólo para no volverme loco: Estaba cortando el césped  cuando ha sonado el zumbido del móvil y era Paula, parecía su voz (era su voz), pero no puede ser ella. Esta muerta, la matamos Alonso y yo…

-¿Carlos? -me ha preguntado la suave voz femenina al otro lado de la línea-. Soy Paula. ¿Qué tal estas?

He tenido que entrar en la casa y dejarme caer en el sofá. Estaba sudando con la cortadora de césped y ahora me he quedado gélido.

-¿Estás ahí? -ha interrogado de nuevo la cálida voz.
-Sí -he conseguido graznar. ¿Qué hubieras hecho en mi lugar? ¿Qué hubieras dicho?-. ¿Quién eres?

Una risa breve y burlona al otro lado.

-Soy Paula, no seas tonto -la misma risa inocente de antaño, encantadora, como si el tiempo hubiera retrocedido y ella siguiera con vida-. Insisto: ¿Cómo estas?

-Bien, supongo -hubo una inquietante pausa-. ¿Dónde estas?

-De camino. Estoy parada al borde de la carretera. Se me ha calentado un poco el motor con este calor y he pensado en llamarte para avisar de que llegaré muy pronto a la ciudad, si es que no me deja tirada del todo este trasto. Después puedo pasarme por tu casa ¿Te viene bien?

-Claro… ¿Por qué no? -La sensación de irrealidad es tan grande que me estoy mareando, debo estar blanco como el papel.

-Eres un encanto. Tenme preparada una de tus famosas sangrías, que con este calor… llevaré una sed de camello -nuevas risas.

-Con limón -he acertado a susurrar-y un chorrito de ginebra…
-Y miles de peces -termina ella con una exclamación y volviendo a reír.

Por un momento casi me ha gustado que ella recordara mi vieja receta.

La comunicación se corta y salgo de nuevo al jardín, caminando con paso parecido al de los zombis en las películas. El calor es abrasador. Dejo caer la mirada por los campos que circundaban mi casa de campo, alejada del ajetreo de la capital.

La voz era de Paula. De eso no cabe ninguna duda. Hacía ocho años que no la oía; yo tendría unos veinticinco. Mi relación con ella duró apenas dos años, y siempre he pensado que quizá fuera la mejor época de mi vida. Pero al decir “mi” relación estoy siendo injusto, porque eso excluye a Alonso, que es parte fundamental de la historia. Compartíamos a Paula. O quizá ella nos compartió a los dos. Los tres estabamos al tanto, claro. La nuestra no fue una historia de infidelidades. Eramos un trío y así lo asumimos desde el principio. Hasta que todo se nos fue de las manos, hasta que a Alonso se le ocurrió la idea de que habíamos cruzado el límite… y decidimos acabar con su vida.

Ahora Paula a vuelto… Pero no puede ser, he tenido que tener una alucinación… Tengo que dejar este post y llamar a Alonso. Tengo que contárselo, avisarle…

Creo que los dos estamos en peligro.

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~ por netilium en mayo 10, 2007.

Una respuesta to “Paula acaba de llamarme al móvil.”

  1. Arrancó muy bien la blogonovela! Gran dinamismo.
    Retornaré el enlace. Saludos.

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